ALTOS íNDICES DE SOBREPESO E INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN NIñOS MENORES DE CUATRO AñOS EN URUGUAY

El 42% de los niños de cero a cuatro años en Uruguay presenta exceso de peso. Además, un 11% tiene sobrepeso y un 3,3% sufre de obesidad. Por otro lado, un 2,4% muestra bajo peso, un 1,7% está en situación de desnutrición y un 8,1% presenta retraso en su crecimiento.

Estos datos provienen de los resultados preliminares de la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud (Endis), en manos de las autoridades. El estudio fue realizado en colaboración entre los ministerios de Desarrollo Social (Mides), Salud Pública (MSP) y el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La investigación se llevó a cabo entre junio y octubre del año pasado, abarcando a una nueva cohorte de niños nacidos entre 2019 y 2023. Se realizaron 2.521 entrevistas, distribuidas equitativamente entre niños y niñas. Por primera vez este año, se incluyó un relevamiento sobre la situación de la primera infancia y sus familias en áreas rurales, que incluyen localidades con menos de 5.000 habitantes y sus zonas cercanas.

Se exploraron diversos aspectos interrelacionados como el desarrollo infantil, la nutrición, la alimentación, el acceso a la salud, los cuidados, el contexto socioeconómico, demográfico y familiar, así como la disponibilidad de educación. También se incluyeron preguntas sobre los efectos del covid-19, buscando entender cómo los cambios en los hábitos durante ese período han afectado el estado actual de la infancia uruguaya, conocida como "los hijos de la pandemia" debido a su edad.

El estudio reveló cifras alentadoras para las autoridades. Según los datos recopilados, el 59% de los niños en esta franja de edad vive en hogares que cuentan con seguridad alimentaria. Este porcentaje representa un aumento de tres puntos en comparación con los resultados de la encuesta anterior, realizada en 2018.

A diferencia del término "hambre", la definición internacional de inseguridad alimentaria abarca no solo la disponibilidad de alimentos, sino también su calidad. Se refiere a la falta de acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para un crecimiento y desarrollo adecuados, así como para mantener una vida activa y saludable.

En cuanto a las cifras, el 25% experimenta inseguridad alimentaria leve, lo que representa una disminución de dos puntos respecto a hace seis años. El 12% enfrenta inseguridad alimentaria de nivel moderado, mientras que el 3,6% vive una situación severa. En este último caso también se registra una reducción de un punto en comparación con los datos de 2018.

En resumen, según el informe, el 89% de los niños de cero a cuatro años muestra un desarrollo infantil adecuado, mientras que el 11% requiere atención adicional.

El informe preliminar también aborda otros aspectos relacionados con el bienestar emocional de los niños entrevistados. Por ejemplo, revela que el 30% de los niños estudiados no mantiene ningún tipo de contacto con su padre biológico o adoptivo. Además, el 62% de aquellos que no viven con sus padres no tienen ningún acuerdo establecido para recibir una pensión o apoyo financiero. Un 6% cuenta con un acuerdo, pero este no se cumple. Por otra parte, el 17% de estos niños tiene a su cuidador principal con riesgo de padecer depresión.

El objetivo de la encuesta es generar conocimiento para orientar políticas dirigidas a la primera infancia, basadas en evidencia sólida sobre el estado nutricional, el desarrollo y la salud de la población infantil, así como su evolución durante el proceso de crecimiento.

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